Pocas veces pensamos en que el amor y las relaciones de pareja pueden llegar a ser como una droga que nos alivia pasajeramente y genera caos en nuestra vida a largo plazo.
Sin embargo, muchas personas somos adictas al amor o lo hemos sido en un momento de nuestras vidas.
Por eso, hoy quiero compartirte:
¿Qué es la Adicción al Amor?
¿Cuáles son sus síntomas?
¿Cuál es el origen de la adicción al amor?
¿Cómo es el Proceso Adictivo?
¿Cuál es el Proceso para Superar la adicción al amor?
¿Qué es la Adicción al Amor?
La adicción al amor es como cualquier otra adicción, es una “tapadera” un intento de reparar y de evitar un dolor profundo como el vacío, la soledad, la carencia y el abandono. La única diferencia es que lo que “consumimos” es afecto, relación y fusión.
Las relaciones románticas y su intensidad llevan al adicto al amor a olvidarse de sí mismo, a sentirse estimulado, excitado y en cierto modo vivo.
La fantasía de haber encontrado a la persona ideal, la química sexual y la excitación nos dan vida, nos hacen tener esperanza y motivación para levantarnos por las mañanas. De un día para otro, conocemos a una persona y de verlo todo gris a nuestro alrededor, nos sentimos alegres y motivados.
¿Cuáles son sus síntomas?
Una persona adicta al amor suele tener las siguientes características:
- Enlazan relaciones. Según están terminando una relación ya están comenzando la siguiente o antes de terminarla ya tenían un “plan B” afectivo.
- Se enamoran con muchísima rapidez. Puede que conozcan a alguien en una noche y sentirse totalmente enamorados de ella.
- Siempre mantienen un vínculo afectivo. Ya sea relación o “alguien especial” que les escribe, les presta atención y está ahí.
- Sienten que aman demasiado. Se esfuerzan por lograr el amor de la otra persona y complacerla.
- Si no tienen una relación o alguien especial ahí, se sienten desmotivados y solos.
- Viven las relaciones con ansiedad y miedo a perder esa relación o persona.
- Se obsesionan con su relación, volviéndose controladores y perseguidores.
- Tienen vergüenza y miedo de mostrar sus verdaderos sentimientos por considerarlos inapropiados o exagerados.
- Idealizan a la persona de la que se han enamorado.
- Se sienten ansiosos en la relación, pero también sin ella.
- No cierran relaciones del pasado. En momentos de ruptura o dificultad, retoman el contacto con ex parejas o “rollos”.
¿Te suenan? A mí sí, porque durante mucho tiempo fui adicta al amor. Cumplía tal cual con todas las características anteriores.
¿Cuál es el origen de la adicción al amor?
Las personas que somos adictas al amor o que lo hemos sido en un momento determinado de nuestras vidas, somos personas que llevamos en nuestro interior un dolor profundo por la falta de nuestro paraíso interior.
Cuando de pequeñitos, como niños, no hemos recibido de nuestros padres todo lo que necesitábamos, se genera en nosotros una herida profunda de abandono y vacío.
Esta herida puede crearse por un abandono físico y real de alguno o los dos de nuestros padres o por faltas repetidas de protección y cuidado.
Esas faltas, generan un vacío interior, quedamos en lo que podemos llamar “modo inconcluso” porque no hemos recibido lo que necesitábamos para convertirnos en personas adultas, maduras y seguras.
Desde este “modo inconcluso” llegamos a la edad adulta como niños que siguen esperando recibir lo que necesitan de sus padres, pero esta vez, lo buscamos en nuestras relaciones de pareja. Proyectamos en las relaciones esa imagen ideal de amor incondicional y fusión que tanto anhelamos.
Miramos a cada relación con la esperanza y desesperación de que nos salven y rescaten. De que por fin nos vean, nos valoren y reconozcan.
¿Cómo es el Proceso Adictivo?
En un primer momento, el adicto al amor conoce a alguien y siente que surgió la chispa, esa química, esa energía de atracción repentina. Podríamos llamarle enamoramiento a primera vista o una atracción inevitable.
¡Boom! Surge el amor, el éxtasis, la magia, la química, el subidón. Nos sentimos “anestesiados”, fusionados, aliviados. Es la sensación de que la lucha ha terminado, de que por fin hemos encontrado a esa persona que estábamos esperando.
Nuestras fantasías se disparan, subimos al mismo cielo azul. Estamos de subidón.
Pero, comienza a pasar el tiempo y antes o después, nos comenzamos a dar cuenta de que el otro, no es tan maravilloso como nos habíamos imaginado. Comienza a hacer cosas que nos decepcionan y nuestro príncipe azul, comienza a convertirse en rana.
¡Boom! Estamos de bajón, tremendamente decepcionados. Nos sentimos traicionados, engañados. Lo que era deslumbrante ahora parece mediocre.
En esta fase emocional, nos damos cuenta de que nos sentimos tremendamente heridos, pero al mismo tiempo, sentimos miedo a perder a esa persona. Nos enfadamos y protestamos, pero no dejamos la relación a pesar de que quizás nos han dicho:
“No quiero nada serio contigo”
“Quiero que seamos amigos”
“Cuando surja, estaremos juntos”
“Tengo otra relación y no puedo ofrecerte una relación seria”
“No quiero tener novio/a”
“No es por ti, no quiero tener pareja”
Aquí, nos quedamos enganchados, enredados, esforzándonos en conseguir de nuevo “nuestra droga”, nuestro alivio que un día nos llevó al cielo.
Y si sucedió una vez, ¡Claro! Siempre queda la esperanza de volver a lograrlo.
¿Cómo Superar la Adicción al Amor?
Como hemos visto, la adicción al amor y el consumo de relaciones, es una estrategia más mediante la cual tratamos de reparar el dolor del abandono.
“Consumo relaciones y así evito el dolor que en realidad vivo en mi interior”.
Sin embargo, es una manera de evitar el dolor que no lo resuelve. Lo mismo que sucede con cualquier droga. Nos aleja, pasajeramente del dolor, pero no resuelve el problema de raíz. No llegamos a una reparación real y saludable de lo que nos sucede.
Entonces ¿Cuál es el proceso a seguir para Superar la adicción al amor?
- Ser Conscientes de que somos adictos a las relaciones románticas, a la intensidad emocional, a la obsesión, al abandono, al drama afectivo. ¡Obsérvate a ti mismo! Es la mejor manera de darte cuenta de qué manera inviertes tus energías en volver a “consumir”.
- Reparar el verdadero dolor que llevas en tu interior: el abandono. Ese punto, quizás, es el más complicado de realizar solos, sin la ayuda de una persona preparada que sepa acompañarnos a hacerlo. Todos llevamos en nuestro interior un niño herido que necesitamos conocer y aprender a ofrecerle lo que necesita, para que así, dejemos de buscar el amor de pareja desde la necesidad y la carencia.
- Desapegarnos de nuestros Patrones Dolorosos. Cuando somos adictos, estamos tan centrados en la otra persona que dejamos de percibirnos a nosotros mismos. Si lo hacemos, podremos observar la gran cantidad de patrones y comportamientos adictivos que nosotros mismos actuamos. Por ejemplo: Controlamos, vigilamos, perseguimos, culpamos, exigimos, manipulamos, chantajeamos, engañamos… Dejamos de ser nosotros mismos, dejamos nuestros valores con tal de alcanzar nuestro objetivo: forzar las cosas y lograr nuestra “droga”. Todos estos patrones nacen del miedo al abandono, del miedo a volver a sentir tanto dolor y vacío. Necesitamos sanar nuestra herida y desapegarnos de todos los patrones abusivos que actuamos desde el temor.
- Cultivar nuestra fe y confianza en la vida. El abandono es una herida que nos lleva a perder la confianza en nosotros mismos y en la vida. Desde esa inseguridad queremos y nos esforzamos por controlarlo todo y por forzar nuestras relaciones. Si no pasa, queremos que pase y hacemos que pase. Necesitamos aprender a soltar el control y a nutrir la confianza en la vida. Rendirnos a lo que es. Saber que no todo está bajo nuestro control, que no todo lo elegimos nosotros, sino que la vida nos lo brinda. Aprender a que el cambio es lo único constante y que nuestra capacidad de vivir bailando con lo que nos es dado es la clave para ser más felices. Si significas estar y compartir vida con alguien, te aseguro que eso será así, pero tienes que rendirte a la vida y no querer decidirlo tú.
- Buscar nuestra propia vida. Si toda nuestra energía se la regalamos a esa persona especial ¿Qué nos queda para nosotros? ¿Qué nos queda para ocuparnos de nosotros mismos? Estamos en esta vida por un motivo importante. Somos únicos y talentosos. Una relación de pareja no puede convertirse en nuestra misión de vida, en un medio para lograr nuestra felicidad, porque no es real. Si piensas que cuando tengas pareja serás feliz, te equivocas, te decepcionarás, porque nadie puede darte lo que no hayas conquistado y saboreado por ti mismo antes. Esfuérzate por crear tu propia vida y el amor que anhelas aparecerá sin esfuerzo.
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Un afectuoso abrazo
Gabriela
Gabriela Fernández, Coach y Terapeuta especializada en Apego y Relaciones de Pareja.
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