¿Por qué Sufrimos por Amor?
ACCEDER AL AMOR
Cuando no conocemos algunos aspectos de nosotros mismos y no somos conscientes de nuestras heridas más profundas puede que el amor y las relaciones de pareja nos resulten una constante de sufrimiento, dolor y decepción.
Qué maravilloso resulta poder compartir la vida junto a esa persona especial, caminar por los parajes de la vida dados de la mano, ser dos ante las circunstancias, acompañarnos, mimarnos, cuidarnos, comprendernos…
¡Reconozco tanto gozo en el compartir, en el sumarnos y juntos ser mejores que separados!
Y en ese compartir surgen tantos retos a afrontar . El amor no debe ser sufrimiento, eso seguro. Pero el hecho es que las relaciones de pareja son uno de los grandes retos de los seres humanos porque nuestra pareja resulta ser nuestro gran maestro de vida. Nos va a mostrar todos aquellos aspectos que aún no hemos trascendido, que aún no hemos perdonado y sanado de nosotros mismos. Así que, la decisión de compartir nuestra vida junto a la persona amada requiere también aceptar el gran reto de considerarla nuestro maestro, nuestro reflejo y nuestra manifestación.
Aquí ya se complica la cosa ¿No creéis?
Supone aceptar que: la persona que hemos elegido, la persona que amamos con todo nuestro ser nos va a mostrar los aspectos más luminosos de nosotros mismos pero también los más oscuros.
¡Wow! Si que parece un reto y además de los grandes. Aquí es dónde comienza el sufrimiento en el caso que no honremos a nuestra pareja como nuestro maestro, como un espejo en el que podemos descubrirnos y vernos a nosotros mismos. Si no aceptamos esto, el sufrimiento comienza porque nos instalamos en los juegos psicológicos dónde no soportamos sentirnos culpables y entonces la culpa se la arrojamos a nuestra pareja. Y entramos en los reproches, en la incomprensión y en el dolor de considerar a nuestra pareja nuestro peor enemigo.
¿Y cómo soportar esta contradicción?
La persona que amo es a la vez mi enemigo. Tal contradicción se desvanece cuando aunque “jodiéndome mucho” con perdón de la expresión afronto que mi pareja simplemente está dándome la posibilidad de rescatarme de ver mis faltas de amor hacia mi mismo y también de cambiarlas. Por lo tanto, aprender de cada desencuentro, de cada conflicto, es fundamental para que la pareja crezca sana. Si culpamos a nuestra pareja de todos nuestros males, ni aprendemos, ni crecemos, ni mejoramos y acumulamos resentimiento y dolor. Para salir de los juegos y el “mercadeo” de culpas necesitamos iniciar otro camino dónde podamos indagar en nosotros mismos para no perdernos en el otro.
Cuando tengas dificultades en la relación puedes preguntarte:
Esto que me sucede ¿A qué experiencia pasada me recuerda? y ¿Qué dolor mío despierta?
Gabriela Fernández Jover
Gabriela Fernández, Coach y Terapeuta especializada en Apego y Relaciones de Pareja.
Te ayudo a resolver de raíz los conflictos, bloqueos e impedimentos que vives en tus relaciones de pareja para que puedas crear relaciones sanas, plenas y que te llenen de felicidad.
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