¿Por qué me pasa a mi esto? Relaciones de Pareja

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Todo lo que nos sucede y vivimos en pareja tiene su sentido de ser y nos desvela un aprendizaje necesario para mantener ¡Por fin! relaciones sanas.

¿Por qué me ha pasado esto en mi relación? Todo parecía ir bien y de repente ¿Esto?

Cuando la vida nos presenta un «golpe» en la pareja, ya sea una ruptura imprevista, una infidelidad, una relación en la que nos quedamos enganchados etc. Es porque hay una parte de nosotros muy importante que aún no estamos viendo y/o aceptando.

Voy a hablarte de diferentes situaciones que podemos haber vivido en pareja y los posibles aprendizajes que según mi experiencia, son los que se esconden detrás. Si resuena contigo también, ¡Fenomenal! Sino, busca tu propio aprendizaje.

 

Si lo prefieres, ¡Te lo cuento en un vídeo!

1. Cuando nos mantenemos en relaciones donde la otra parte no quiere una relación seria o comprometida con nosotros.

Cuando de algún modo nos “enganchamos” en relaciones donde la pareja nos tiende a apartar, no deseando el mismo grado de intimidad que nosotros.

Creemos que estamos enamorados porque confundimos la ansiedad de querer evitar la pérdida de esa persona con la sensación de enamoramiento.

¿Cuál es aquí uno de los aprendizajes más importantes?

En esta situación, nuestro niño/a herido/a está recreando la misma situación que le hizo sufrir de pequeño, la no accesibilidad a su mamá. La no confianza en que la persona más importante para él o ella estará accesible cuando la necesite.

La recreamos para poder, por fin, finalizar nuestro impulso de acercamiento obteniendo lo que nos motivó a acercarnos: conectar y sintonizar con la madre.

Ya de adultos, buscamos conexión, intimidad con esa persona que es importante para nosotros, pero nos aparta, volvemos al dolor del abandono, a la angustia y la ansiedad.

Hemos elegido a esa persona para reencontrarnos con la angustia y la ansiedad de la separación. Para poder ya de adultos aprender a cuidar a nuestro niño/a herido. Aceptar que fuera no está la solución. La otra persona, aunque quisiera, no nos va a quitar la ansiedad ni el vacío interior, ni va a resolver nuestra vida.

¿Te identificas? ¿Has vivido esta situación? ¿Cuántas relaciones así necesitaste vivir?

2. Cuando nos dejan repentinamente o nos son infieles.

 En esta situación, cuando pensamos “¿Qué ha sucedido?” “¡No entiendo nada!”

Cuando sucede algo que no esperábamos, como que nuestra pareja ponga fin a la relación o que nos sea infiel, en mi experiencia personal, tiene que ver con aprender a estar conectados a la realidad. Con esto me refiero, a que de pequeñitos, para sobrevivir y sentirnos seguros tuvimos que dejar de percibir algunas emociones y dejar de “ver” o tener en cuenta determinados actos de nuestros padres para poder seguir teniendo una imagen ideal de ellos y sentirnos seguros.

Al trasladar esto a una relación adulta, seguimos buscando poder permitirnos ser completos, abrir todos nuestros sentidos, dejar de negarnos lo que sentimos o de justificar lo que hace la pareja si no nos gusta.

Para sobrevivir, necesitamos (en el pasado) reprimir nuestros sentidos y de adultos podemos vivir “sorpresas” desagradables para poder reencontrarnos con ellos y confiar en ellos. Confiar en lo que mi cuerpo siente, en lo que mis ojos ven, en lo que mis oídos escuchan. Creer en mi a pesar de que me parezca vivir en el mundo al revés, donde nadie parece resonar con lo que yo si veo.

¿Has pasado por una situación así? ¿Resuena esto contigo? ¿Qué aprendiste tú?

3. Cuando atraemos personas casadas o que tienen pareja.

Cuando atraemos personas con pareja, nos estamos poniendo dentro de un triángulo amoroso. Hay que verlo en su totalidad. No sois dos sino tres.

Esto significa que si nos colocamos como la amante, estamos siendo objeto de la traición de la primera relación. Estamos participando en el triángulo como “arma» de traición.

Este dolor no resuelto, tiene que ver con colocarnos en segundo lugar, no ser la prioridad, tener que competir y rivalizar para ganar amor, miedo a vivir un amor pleno.

¿Cuál es aquí el aprendizaje?

Buscamos resolver la necesidad de ser importantes para el otro, sentir que somos su prioridad, que nos eligen a nosotros, que podemos “ganar”.

Volvemos al dolor, del triángulo mamá, papá y niño/a dónde no resolvimos aún algún dolor asociado a ser lo más importante para nuestro papá o mamá incluso por encima de nuestro propio padre o madre.

El aprendizaje es darse cuenta del dolor que estamos recreando, ¿Para qué nos sirve ser la amante? ¿Cómo me hace sentir? ¿Ser la amante resuelve realmente mi dolor?

Necesitamos comprender que poniéndonos en el lugar del amante no vamos  a resolver nuestro dolor, porque nadie de fuera va a poder “salvarnos”.

Somos nosotros mismos que necesitamos considerarnos lo más importante y respetar que colocándonos como amantes no tenemos posibilidades de ser lo más importante para el otro. Y si las tenemos, no parece tener un final muy feliz. Siempre alguien saldrá herido.

4. Cuando enlazamos una relación con otra.

Cuando solemos estar siempre o casi siempre en relación con otra persona. Nos relacionamos con alguien, luego nos “aburrimos” y buscamos a otra. No cerramos relaciones del pasado…

Cuando esto nos sucede, es porque tenemos una gran necesidad de conexión, estamos desesperados por conectar, hambrientos de amor.

Al mismo tiempo, sentimos un miedo tremendo a mantener una relación íntima y cercana, nos asusta ser heridos en lo más profundo de nuestro ser: ser rechazados por lo que somos.

Tememos que si alguien nos conoce de verdad, se decepcionará y nos rechazará.

Es un dilema sin solución. Desesperación por conectar e intimar y miedo a estar cerca y ser dañado, abusado, rechazado.

En esta situación, gran parte del aprendizaje supone darnos cuenta de que actuando así no hay salida, nunca hay éxito, nunca se consigue una relación duradera.

Necesitamos trabajar el aceptar nuestra gran necesidad de amor y contacto. Aceptar que necesitamos al otro, a los demás y aprender a relacionarnos sin necesidad de huir.

Esto pasa por aprender a confiar en que al mostrar tus sentimientos no serás rechazado/a, atacado/a. Comenzar a reconocer tu necesidad del otro y solucionar los conflictos en vez de rechazar a las personas que te los muestran.

Tomar consciencia de uno mismo. De cómo actuamos nosotros. De que nuestros actos tienen impacto en el mundo y en los demás. De que somos importantes, aunque nuestra herida tiene que ver con sentirnos invisibles, insignificantes o que no le importamos a nadie.

¿Resuena contigo? ¿Qué has aprendido tú? ¡Déjame tu comentario aquí abajo, Me encantará leerte!

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Gabriela Fernández Jover

Gabriela Fernández, Coach Experta en Relaciones de Pareja.

Te ayudo a resolver de raíz los conflictos, bloqueos e impedimentos que vives en tus relaciones de pareja.

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2 comentarios en “¿Por qué me pasa a mi esto? Relaciones de Pareja”

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